Bruselas, 28 feb (EFE).- Marc Dutroux encarna uno de los episodios más dolorosos de la historia de Bélgica: un delincuente reincidente por delitos sexuales que quedó en libertad condicional pese a su historial y que, entre 1995 y 1996 y con la complicidad de su esposa, secuestró y violó a seis menores, de las que dos sobrevivieron, dos fueron asesinadas y otras dos murieron de hambre.
El caso provocó una conmoción, evidenció graves fallos del sistema judicial y policial, alimentó teorías de la conspiración y desembocó en 2004 en su condena a cadena perpetua contra el pederasta y en otra de 30 años de reclusión contra su esposa Michelle Martin.
Además, el toxicómano Michel Lelièvre recibió una sentencia de 25 años por colaborar con Dutroux, quien antes del juicio asesinó al electricista francés y también supuesto cómplice Bernard Weinstein, a quien enterró vivo.
Nuevas fotos
Más de dos décadas después las autoridades han hallado en la celda de Dutroux en la prisión de Nivelles unas doscientas fotografías de mujeres y menores, algunas pedopornográficas.
"Han pasado casi treinta años. Sin embargo (...), el nombre de Dutroux vuelve a saturar el espacio público belga. Como si el tiempo no hubiera desgastado nada. Como si la memoria nacional siguiera a flor de piel", arranca el diario 'La Libre' un editorial sobre el resurgir del pederasta, que ha sido revelado esta semana por la revista 'Humo', pero que se produjo en 2024 durante un registro rutinario en la prisión de Nivelles.
El criminal, de 69 años, asegura que alguien colocó las fotos en su celda para "acosarlo", aunque la Fiscalía se muestra escéptica.
Primera condena
Marc Dutroux nació en Bruselas en 1956 y residió casi toda su infancia cerca de Charleroi (sur) con sus padres y hermanos. Al acabar la secundaria, se hizo electricista, se fue de casa y se casó con una mujer con la que tuvo dos hijos.
Tiene apenas veinte años y estrena su historial delictivo por robos y tráfico de drogas. Muestra, además, los primeros comportamientos sexuales criminales, como acosar a chicas jóvenes.
Ocho años después se divorció y se emparejó con Michelle Martin, quien se convertiría en su esposa -se casaron en prisión-, su cómplice y madre de tres de sus cinco hijos.
Su primera condena llega en 1989, cuando ue condenado a 13 años de cárcel por secuestrar y violar a dos niñas, y Martin a cinco años.
Pero el pederasta fue liberado en 1992, bajo supervisión, obtuvo una pensión del Estado por discapacidad y volvió a dedicarse a los robos de coches y al menudeo, alcanzando un holgado nivel de vida.
El ministro de Justicia de la época, Melchior Wathelet, aprobó su liberación, una decisión que acabaría con su carrera.
La casa de los horrores
Dutroux llegó a comprar siete casas, que utilizaría después para sus crímenes y en las que construyó varias mazmorras, sin que las autoridades sospecharan por el sustancial incremento patrimonial de un exconvicto discapacitado.
Además, un informante advirtió a la policía de los planes criminales del pederasta y las autoridades registraron dos veces la casa -en relación con robos de coches y tráfico de drogas- pero no hallaron nada sospechoso, pese a que mientras estaban allí encerradas dos de sus víctimas, Julie Lejeune y Mélissa Russo, de 8 años ambas, quienes acabarían muriendo de hambre meses después.
Estos y otros fallos en la investigación y los procedimientos generaron estupefacción en Bélgica, al punto que en octubre de 1996 se celebró en Bruselas una histórica marcha convocada por los padres de las víctimas a la que acudieron más de 300.000 personas y en la que se pidió transparencia y justicia.
Captura
El periplo criminal de Dutroux acaba en agosto de 1996, cuando tenía 40 años. Había secuestrado a una niña de 14 años, Laetitia Delhez, pero un automovilista notó algo sospechoso y alertó a las autoridades.
El pedófilo fue detenido el 13 de agosto junto a su esposa.
Al llegar a su vivienda en el barrio de Marcinelle, en la ciudad de Charleroi -que después se conocería como "la casa de los horrores"- la policía encontró retenidas a Laetitia y a Sabine Dardenne, de 12 años.
Días después, hallaron los cuerpos de An Marchal, de 17 años, y de Eefje Lambrecks, de 19, además de pornografía infantil y vídeos sexuales en los que aparecía la esposa del pedófilo.
"Bélgica ha vivido hoy una auténtica conmoción nacional y una jornada angustiosa tras la alegría del viernes", señala una crónica de EFE publicada el 17 de agosto de 1996 en la que se informaba del triste hallazgo.
Dutroux acabó confesando a lo largo de una polémica instrucción, en la que alimentó sospechas sobre una poderosa red de pederastia -nunca probada- en la que estarían involucradas élites económicas, políticas, judiciales y policiales y de la que aseguraba era un simple peón, hipótesis respaldada por algunos testigos.
Tras dieciséis años de reclusión, Michelle Martin, ya divorciada, fue liberada en 2012 y se trasladó a un convento. Dutroux sigue cumpliendo y todas sus solicitudes de libertad condicional han sido rechazadas.
Un memorial sustituyó en 2023 a la casa de Marcinelle que el llamado "monstruo belga" utilizó como centro de operaciones. A petición de las familias, el sótano no fue desmantelado por si el caso llegara a reabrirse, tras años por sospechas sobre posibles encubrimientos y víctimas no identificadas.