Londres, 15 oct (EFE).- El Gobierno británico declaró este jueves la sequía grave en seis zonas del sur de Inglaterra, donde la falta prolongada de lluvias ha reducido las reservas de agua hasta niveles muy bajos, y ha ordenado a las compañías suministradoras reforzar la vigilancia de los embalses y los ríos.
La medida afecta a partes de los condados de Cornualles, Devon, Dorset, Somerset, East Sussex y West Sussex, después de que el sureste y el suroeste de Inglaterra registraran entre abril y septiembre el periodo más seco en más de un siglo.
El Ejecutivo aseguró en un comunicado que el suministro doméstico está garantizado, pero señaló que es necesario tomar medidas de precaución, como el control diario de los niveles de los embalses y los ríos, así como un refuerzo de las inspecciones a las empresas que extraen agua de fuentes naturales para comprobar que respetan los límites autorizados.
"Este nivel de sequía es algo que no hemos experimentado en décadas", afirmó en la nota la ministra británica de Medioambiente, Angela Eagle, quien pidió a la población que haga "un uso responsable del agua durante las próximas semanas".
La situación es especialmente preocupante en los embalses de Wimbleball, en Somerset, y Ardingly, en West Sussex, que se encuentran al 14,9 y el 19,4 % de su capacidad, según datos de la BBC. La cadena pública señala que las reservas deberían rondar el 75 % en esta época del año.
La prohibición de utilizar mangueras para determinados usos domésticos establecida el 8 de agosto sigue vigente en Devon, Cornualles, las islas Sorlingas y partes de Dorset y Somerset, sin una fecha definitiva para su levantamiento.
El pasado verano fue el más cálido registrado en el Reino Unido desde que comenzaron las mediciones en 1884, con una temperatura máxima de 38,2 grados alcanzada el 13 de agosto en Hartpury College, en el suroeste de Inglaterra, según el servicio meteorológico británico, Met Office.