São Paulo, 29 abr (EFE).- El Congreso Nacional de Brasil se reunirá este jueves para decidir de nuevo sobre una posible reducción de la condena de cárcel impuesta al expresidente Jair Bolsonaro, con una votación que puede anular el veto presidencial a esta propuesta.
Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión por golpe de Estado, en un juicio concluido el pasado septiembre en el Tribunal Supremo, pero meses después los partidos de derecha y de centro impulsaron un proyecto de ley que puede aminorar la pena a 2 años en régimen cerrado.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, vetó el proyecto de ley de forma integral, en una decisión que fue oficializada de forma simbólica el pasado 8 de enero, en el tercer aniversario del asalto violento a las sedes de los tres poderes perpetrado el 8 de enero de 2023 por simpatizantes de Bolsonaro.
Para anular el veto presidencial, es necesario el voto por mayoría simple de la Cámara de los Diputados y el Senado, lo que permitirá la sanción de la ley sin la firma de Lula.
El proyecto de ley contiene medidas que benefician directamente a la cúpula del movimiento golpista: en especial, impide la acumulación de penas por delitos como intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y de golpe de Estado, por entender que son tipos penales similares.
Asimismo, la propuesta plantea reducir hasta en dos tercios las penas cuando los crímenes se practican en medio de una multitud, como sucedió en el asalto del 8 de enero de 2023, y permite una progresión más rápida al régimen semiabierto tras cumplir una sexta parte de la condena.
Bajo estos criterios, Bolsonaro, altos cargos militares y antiguos ministros del gabinete conservador podrían abandonar el régimen cerrado en poco más de dos años y buena parte de los cerca de 1.400 condenados por el asalto a las sedes de los tres poderes saldrían inmediatamente a la calle.
La sentencia del Supremo consideró a Bolsonaro como el líder de una compleja trama golpista que perseguía retener el poder después de su derrota en las elecciones de 2022.
El líder de la extrema derecha cumplió unos 120 días de reclusión, pero desde el pasado 27 de marzo pasó al régimen de prisión domiciliaria, de forma temporal, mientras se trata de sus problemas de salud.
De los 31 principales acusados de liderar, planificar o ejecutar de alguna manera la trama golpista, 29 fueron condenados a prisión, entre ellos generales del Ejército y miembros de su Gobierno.
El pasado diciembre, desde la cárcel, Bolsonaro nombró a su hijo Flávio como sucesor y candidato en las elecciones presidenciales del próximo octubre, a las que también se presentará Lula.
Flávio Bolsonaro, que está técnicamente empatado con Lula en las encuestas, ha prometido que si gana las elecciones decretará una amnistía y entrará al palacio de Planalto acompañado de las personas que ahora cumplen condena, que él considera presos políticos.