Ana Milena Varón
Los Ángeles (EE. UU.), 15 oct (EFE).- Agacharse, cubrirse y sujetarse son las tres acciones fundamentales que millones de californianos practican este jueves durante un simulacro, diseñado para preparar a la población ante un terremoto de gran magnitud. El ejercicio, que también se desarrolla a nivel global, cobra especial relevancia tras los sismos registrados en Latinoamérica en los últimos meses.
Unos 10,7 millones de estudiantes y trabajadores se registraron para participar en el ‘Great California ShakeOut’, una iniciativa que se realiza en el Estado Dorado desde 2009 para impulsar a los residentes a estar preparados ante la posibilidad de un terremoto.
“Cientos de fallas atraviesan California y los expertos han advertido sobre una alta posibilidad de que ocurra un terremoto de gran magnitud. Y aunque no podemos predecir cuándo ocurra, sí podemos estar preparados para afrontarlo”, dijo a EFE José Lara, encargado de Riesgos Sísmicos de la Agencia de Servicios de Emergencia de California (CAL OES).
Este año la agencia se ha enfocado en entrenar a los californianos sobre qué deben hacer exactamente en el momento en que sienten un movimiento telúrico y en tener provisiones para al menos tres días, dinero en efectivo y como mínimo una muda de ropa.
Lara subraya que las recomendaciones a seguir —agacharse, cubrirse y sujetarse- fueron diseñadas específicamente para California, un estado que ha establecido códigos de construcción especiales debido a la fuerte actividad sismológica.
En el sur de California se registran aproximadamente 10.000 terremotos al año, la mayoría imperceptibles para la población, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Aunque los californianos se han acostumbrado a vivir con los seísmos, nuevos hallazgos científicos indican que la tensión tectónica a lo largo de partes de los sistemas de fallas de San Andrés y San Jacinto, en el sur del estado, ha alcanzado su nivel más alto en por lo menos 1.000 años.
Si bien los investigadores subrayan que estos hallazgos no implican que un gran terremoto sea inminente, refuerzan el hecho de que la energía sísmica acumulada solo se libera mediante grandes terremotos, lo que hace que la preparación sea esencial.
De acuerdo con el Servicio Geológico de California (CGS), hay aproximadamente 200 fallas consideradas potencialmente peligrosas por su actividad geológica reciente.
El simulador de terremotos
En su llamado a los californianos, CAL OES ha utilizado nuevamente un simulador de terremotos en el que los residentes han podido experimentar un seísmo de hasta magnitud 7 en la escala de Richter.
"Definitivamente hace que la gente se dé cuenta de que no se podrían mantener en pie durante un terremoto de esta magnitud y probablemente no deberían intentar correr”, remarcó Lara.
Para participar en la experiencia, se debe estar sentado y sujetado a un soporte para no ser expulsado de la silla, según pudo comprobar EFE.
Lara explicó que aunque la mayoría de las personas que usan el simulador suelen ser captadas riéndose, responden en una encuesta final que experimentaron miedo.
“Sí se siente duro”, dijo a EFE Brian Perdomo, un trabajador que usó el simulador del seísmo que dura unos 30 segundos. “La verdad es que uno no es consciente de que puede pasar; aquí estaba preparado para que se moviera, pero cuando suceda en la vida real no vamos a estar avisados, entonces habrá más peligro. Ahora soy consciente de eso”, añadió.
Un ejercicio mundial
A través de los años, el simulacro se ha ido extendiendo a EE. UU. y a nivel mundial. Este jueves, más de 19 millones de estadounidenses, incluidos los residentes de California, participan en los entrenamientos, que también alientan a las personas a buscar refugio debajo de las mesas.
Fuera de Estados Unidos, 50.245.919 personas también se inscribieron para participar en el ejercicio, lo que da un total de 70 millones de participantes en el ejercicio.
México es el país con mayor número participantes con 34.051.347. Mientras, en Costa Rica 1.172.254 personas se inscribieron para el simulacro.
Países recién afectados de terremotos como Venezuela, Colombia y Panamá, también participan en el entrenamiento pero con muy pocos participantes: 242 personas; 4,208, y 71, respectivamente.